En los últimos años, diversas investigaciones en el ámbito de la psicología cultural han cuestionado la concepción tradicional del desarrollo infantil como universal e independiente del contexto (Rogoff, 2003), generando una tensión entre dos principios de las teorías evolutivas: el desarrollo como un fenómeno universal frente al desarrollo como un fenómeno cultural (Gaskins, 2014). Esta tensión se expresa en la existencia de concepciones del desarrollo contrapuestas entre la población euroamericana de clase media escolarizada y otras poblaciones como las originaria y las orientales (Greenfield & Suzuki, 1998), siendo predominante el modelo de desarrollo occidental, y por tanto, generalizado a todos los grupos poblacionales, incluyendo los grupos indígenas (Rogoff, 2003). Esto, ha traído importantes consecuencias en la forma como se analizan las estrategias de aprendizaje de los niños que pertenecen a grupos originarios, así como también en los procesos de enseñanza y evaluación de estos aprendizajes.

En el caso de Chile, la investigación en desarrollo infantil ha adoptado la concepción de desarrollo dominante propia de la cultura euroamericana, existiendo escasos estudios publicados que propongan, desde un enfoque sociocultural, un modelo conceptual y empírico sobre la forma en que los niños pertenecientes a los pueblos originarios aprenden en su contexto cotidiano, y sobre cómo las prácticas y los mecanismos de aprendizaje cultural se expresan o no en el aula.

Adoptando un enfoque sociocultural, este simposio propone analizar diversos aspectos teóricos y metodológicos relacionados con el estudio del desarrollo infantil de los niños y niñas mapuche de las comunidades de Galvarino, región de La Araucanía Chile. Este enfoque releva el rol de la cultura como eje motor del desarrollo infantil, evidenciando que  distintas estructuras de organización y participación social influyen de forma diferente en el desarrollo de los procesos socio cognitivos, de comunicación y socioemocionales (Rogoff, Mejía-Arauz & Correa-Chávez, 2015).

El primer trabajo presenta una revisión teórica en el marco de la Psicología Cultural que permite comprender las dinámicas de aprendizaje cultural e instruccional en base a el Modelo de Aprendizaje por medio de Observar y Contribuir (LOPI, por su nombre en Ingles) propuesto por Rogoff (2010, 2016) y sus colaboradores. El segundo trabajo describe las características del proceso de socialización y aprendizaje de niños entre 2 y 3 años de familias mapuche y se discuten las principales conclusiones en base a modelo de aprendizaje por participación intensa en comunidades (Paradise, 2011; Rogoff, 2003). El tercer trabajo presenta los resultados preliminares de un estudio etnográfico desarrollado en una escuela de la región de La Araucanía que analizó las interacciones de los niños en el espacio escolar. Finalmente, el cuarto trabajo, de carácter metodológico, discute la tensiones y contradicciones del protocolo ético en la investigación con pueblos originarios (Frisancho, Delgado y Lam, 2015)

Ponencias

Título: Más allá del déficit: Aprendizaje por medio de Observar y Contribuir

La concepción tradicional de escuela entiende el aprendizaje como un proceso universal según el cual todos los estudiantes adquieren los mismos conocimientos y habilidades, logrando determinados hitos de aprendizaje que se corresponde con la edad cronológica del niño y un determinado nivel (grado) de enseñanza (Rogoff, 2003). Desde esta perspectiva, la variación en los patrones y trayectorias de aprendizaje se considera como un déficit. Es el concepto de déficit el que sustenta el diseño de políticas públicas y programas educativos dirigidos a compensar la “deprivación cultural” de aquellos grupos que no se ajustan a los patrones propios de los grupos sociales mayoritarios, entre ellos las poblaciones originarias (Redondo, 2005). En contraposición, en otros modelos culturales de desarrollo (observados en grupos de herencia indígena), los niños se integran a las actividades de la vida cotidiana con la totalidad del grupo (Mejía-Arauz, Rogoff, Dexter, & Najafi, 2007) participando de diferentes eventos y conversaciones, aprendiendo mediante la observación y la colaboración en actividades comunitarias. En este tipo de dinámica social, los adultos y cuidadores ofrecen apoyo para la participación de los niños en las actividades compartidas cuando así lo requiere (Paradise & Rogoff, 2009). La adopción de uno u otro modelo tiene importantes implicancias en los procesos de análisis y evaluación de los aprendizajes, particularmente en el contexto escolar. De acuerdo con Rogoff (2014) ambos modelos representan diferentes formas de entender el mundo lo que se traduce en dos formas contrapuestas de entender el proceso de aprendizaje. De hecho, ambos modelos difieren en la forma como conceptualizan y organizan el proceso de aprendizaje, los motivos, el rol atribuido a aprendiz, experto y comunidad; y los medios y procesos de comunicación y evaluación que tienen lugar durante el aprendizaje.

Adoptando una perspectiva sociocultural del aprendizaje, esta presentación se propone describir y analizar las dimensiones del modelo de Aprendizaje por medio de Observar y contribuir (LOPI) (Rogoff et al., 2015; Rogoff, 2014, 2016), como alternativa a las concepciones tradicionales del aprendizaje expresadas en el modelo denominado de Instrucción en Línea de Ensamblaje (ALI). Posteriormente, se discuten las implicancias de la adopción de estos modelos en el contexto del aprendizaje escolar de los niños y niñas pertenecientes a pueblos originarios de Chile, y particularmente de los niños mapuche de la comuna de Galvarino, región de La Araucana.

Título: El orgullo de contribuir: el aprendizaje de niños mapuche en el contexto familiar-comunitario

Investigaciones recientes realizadas con niños pertenecientes a culturas indígenas mesoamericanas han mostrado que el proceso de aprendizaje presenta importantes diferencias en comparación con  niños no indígenas, urbanos y de familias con niveles de escoalarización medio y alto (Correa-Chávez, Mejía-Arauz y Rogoff, 2015).  En el primer caso, el aprendizaje ocurre en un contexo familiar-comunitario e  implica que los niños desde temprana edad participan de las actividades que ocurren a su alrededor. Al participar como observadores atentos van adquiriendo de manera progresiva responsabilidades  que les permiten desarrollar habilidades cognitivas, sociales y emocionales, a través de la colaboración con los otros (Rogoff, Paradise, Mejía-Arauz, Correa y Angelillo, 2010).

Esta presentación describe las características del aprendizaje en el contexto familiar-comunitario en niños mapuche rurales entre 2 y 4 años de una comunidad mapuche de Chol-Chol, en la Región de La Araucacía, Chile. Se trata de un estudio transversal de tipo etnográfico con un diseño de estudio de casos múltiples.  Participaron cuatro familias mapuche con hijos pequeños sin experiencia de escolarización formal.  Se realizó una observación participante de las actividades cotidianas de los niños en sus hogares (rutinas de alimentación, interacción con adultos y otros niños, ayuda en trabajos domésticos).

Del análisis de los datos obtenidos emergieron tres principios que guían de manera transversal la enseñanza familiar: prácticas familiares culturales, primacía del trabajo adulto y etno-teorías parentales. Una subcategoría de análisis fue las actividades cotidianas de los niños.  Se identificó la presencia de valores culturales mapuche como la reciprocidad, hospitalidad, consideración y responsabilidad que las madres promueven enseñando a los niños, a través de la acción, a ser cordiales y a compartir con el otro. Por otra parte, se observó en los niños una importante motivación e iniciativa por participar que se manifiesta en «el orgullo por contribuir» (Rogoff et al, 2015) colaborando en actividades domésticas, vigilancia y alimentación de animales por iniciativa propia.  La manera de aprender utilizada por los niños es la observación y la atención amplia e intensa de las actividades que realizan los adultos, para posteriormente participar de ellas imitando lo observado.

Los resultados obtenidos permiten concluir que en las cuatro familias participantes se observan constelaciones de prácticas culturales que dan cuenta de dimensiones específicas del aprendizaje cultural mapuche el cual está fuertemente motivado por el deseo del niño de contribuir con las metas de la familia y la comunidad.  Se discuten los resultados en relación con las conclusiones de estudios con niños mapuche (Ibáñez, 2012; Murray et al. 2015) y niños mayas (Gaskins, 2014; Rogoff et al. 2010) que señalan que el aprendizaje de los niños ocurre principalmente por medio de la observación y la colaboración permitiendo el desarrollo de la autonomía infantil.

Título: Estilos de aprendizaje: Tránsito de la Cultura del Hogar a la Escuela.

Estudios de psicología cultural y antropología señalan el vínculo entre los repertorios socioculturales que portan los niños desde sus familias y el aprendizaje que se desarrolla en la escuela. Particularmente en el caso de las poblaciones indígenas, se ha observado el predominio de una visión colectivista del aprendizaje y la vida social, un pensamiento holístico más que parcializado y estrategias de aprendizaje basadas en la observación, la atención intensa y patrones lingüísticos no verbales. Esta forma aprendizaje cultural –que no se traduce necesariamente en mejores desempeños según los formatos escolares– favorece el desarrollo de habilidades necesarias para ser miembros competentes de las comunidades de origen (Suina & Smolkin, 2014). En el marco de este enfoque, un conjunto de investigaciones culturales (Greenfield & Cocking, 2014) concluyen que el niño aprende a usar las herramientas culturales, materiales y simbólicas que le proporciona la cultura a través de interacciones sociales fomentando modos específicos de percibir, imaginar, sentir o recordar (Lancy, 2015). Desde esta propuesta, las prácticas culturales inciden en la definición de los problemas, su resolución y las tecnologías e instrumentos desarrollados para su resolución (Rogoff, 2003), por tanto para comprender los aspectos culturales del desarrollo humano es necesario examinar la participación individual en variadas prácticas culturales (Rogoff, Najafi, & Mejía-Arauz, 2014).

Ahora bien, el modelo de de Aprendizaje por medio de Observar y Contribuir (LOPI) propone que existen diferencias en las formas de aprendizaje dada en los pueblos originarios y el de la escuela occidental, que se expresan en siete dimensiones del aprendizaje: 1. Organización del Aprendizaje 2. Motivo 3. Organización social de actividades, 4. Metas, 5. Estrategias, 6. Tipo de comunicación y 7. Evaluación.

Usando como marco conceptual el modelo LOPI, este estudio se propuso analizar el proceso de aprendizaje en el contexto escolar de niños mapuche rurales entre 6 a 10 años, de una escuela rural de la comuna de Galvarino. Se utilizo un diseño etnografio de caso unico para analizar las practicas de interaccion social de los niños y niñas de la escuela seleccionada. Se realizaron observaciones estructuradas de las actividades desarrolladas por los niños en espacios de recreación y alimentación.  Las observaciones fueron registradas en cuadernos de campo y posteriormente analizadas en el programa N-vivo usando como marco referencial las siete dimensiones del modelo LOPI descritas previamente. La fiabilidad y validez de resultados se obtuvo por triangulación de investigadores y técnicas.

El análisis preliminar de los datos indica que la escuela reproduce parte del modelo colaborativo de la comunidad, pero fomenta principalmente un estilo de logro individual o de ensamblaje, en el cual el logro de éxito en la tarea es primordial a la pertenencia. Se analizan las implicancias de estos resultados para el desarrollo de la identidad cultural de los niños y niñas mapuche.

Título: Contradicciones y Tensiones entre Protocolo Ético y Protocolo Social de las Comunidades Mapuche de Galvarino

En los últimos años, las consideraciones éticas en investigación académica, han adquirido protagonismo en las universidades y centros de investigación; constituyendo un requisito para formular e iniciar dichos procesos. Existe creciente conciencia respecto a la necesidad de resguardar el bienestar de las comunidades involucradas en los estudios; incluyendo aspectos tan relevantes como la confidencialidad, restricción en el uso de resultados y autoría del conocimiento. A pesar de la rigurosidad impuesta por las comisiones éticas científicas, la homogeneización de los protocolos éticos conlleva desafíos, particularmente en la investigación con pueblos originarios, entendiendo además la existencia de derechos colectivos que conllevan el resguardo a los protocolos culturales propios.

Particularmente en el caso de la investigación con pueblos originarios, diversos autores han levantado cuestionamientos en relación a los requerimientos del proceso ético aludiendo a la inadecuación de los protocolos tanto en su estructura como lenguaje. Por otra parte, autores como Lakes, Vaughan, Jones, Burke, Baker & Swanson (2012) han aludido a los desafíos de comunicar efectivamente los propósitos de la investigación, a fin de evitar expectativas en relación al proceso de investigación y principalmente, en relación a los resultados y beneficios asociadas a la participación de las comunidades.

Usando como marco conceptual los trabajos desarrollados por Frisancho Hidalgo, Delgado Ramos, & Lam Pimentel (2015),  esta presentación analiza las tensiones y contradicciones que emergieron del proceso de difusión de la investigación y firma de protocolos éticos durante el desarrollo de un trabajo etnográfico desarrollado en tres escuelas rurales de la región de La Araucanía.

Esta presentación da cuenta de los desafíos éticos y metodológicos que implicó la investigación en comunidades mapuche, enfatizando la necesidad de formular protocolos que aseguren la comprensión efectiva de los detalles de la investigación, respeten los protocolos culturales propios de cada comunidad escolar y garanticen el bienestar de las comunidades por sobre las garantías de las instituciones patrocinantes.